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Pododermatitis y mastitis ambiental en época de lluvias

Pododermatitis y mastitis ambiental en época de lluvias: protocolos de sanidad para proteger la producción lechera

El período de mayor intensidad de las lluvias representa uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería lechera en Venezuela. Las precipitaciones constantes transforman corrales, caminerías y salas de espera en superficies húmedas y embarradas, que favorecen la proliferación de microorganismos capaces de afectar seriamente la salud del rebaño.

Más allá de un inconveniente operativo, el exceso de humedad incrementa significativamente el riesgo de dos de las enfermedades más costosas para el productor: la pododermatitis y la mastitis ambiental. Ambas tienen como principal factor predisponente la exposición prolongada al barro y generan pérdidas económicas asociadas con la disminución de la producción de leche, mayores gastos en tratamientos veterinarios, reducción del desempeño reproductivo y, en casos severos, el descarte prematuro de animales.

Humedad: la puerta de entrada para las infecciones

La permanencia de las vacas sobre superficies húmedas deteriora las barreras naturales de protección del organismo y facilita el ingreso de bacterias oportunistas presentes en el ambiente, que se manifiestan en las siguientes enfermedades:

– Pododermatitis: cuando el barro compromete la salud de las pezuñas, la humedad constante ablanda el estrato córneo del casco y provoca la maceración de la piel del espacio interdigital. Este deterioro facilita la penetración de bacterias como Dichelobacter nodosus y Fusobacterium necrophorum presentes en el suelo y en la materia orgánica, desencadenando procesos inflamatorios que ocasionan dolor, cojera, disminución del consumo de alimento y una consecuente reducción en la producción de leche.

– Mastitis ambiental: a diferencia de la mastitis contagiosa, que se transmite entre vacas durante el ordeño, la mastitis ambiental es causada por bacterias presentes en el entorno, entre ellas Escherichia coli, especies ambientales de Streptococcus y algunas de Klebsiella. Cuando la vaca se acuesta sobre superficies contaminadas poco después del ordeño, el canal del pezón aún no ha recuperado completamente su capacidad de protección, lo que facilita el ingreso de microorganismos y aumenta el riesgo de infección intramamaria.

Protocolos de higiene durante el ordeño

En época de lluvias, la rutina de ordeño debe ejecutarse con un mayor nivel de rigurosidad. Diversas recomendaciones técnicas, entre ellas las promovidas por la Cátedra de Producción Animal de la Universidad Central de Venezuela (UCV), a través de su portal www.ucv.ve/fileadmin/user_upload/facultad_agronomia/Producion_Animal, destacan la importancia de mantener protocolos estrictos de higiene y desinfección.

– Presellado: también conocido como pre-dipping, consiste en la aplicación de un desinfectante antes del ordeño para eliminar patógenos presentes en la superficie del pezón, con el fin de reducir la carga bacteriana presente en esa zona, previo al ordeño y que podría pasar a la leche.
Los beneficios del pre-sellado se pueden resumir de la siguiente manera: en primer lugar, disminuir la posibilidad de infecciones, al eliminar microorganismos antes de producirse el contacto con el equipo de ordeño. En segundo lugar, se garantiza la calidad de la leche al reducir el riesgo de contaminación. Y, en tercer lugar, se proporciona un bienestar general al animal, ya que se mantiene la piel de sus pezones en óptimas condiciones, evitando lesiones o irritaciones.

– Tiempo de contacto y secado individual: el antiséptico debe permanecer en contacto con la piel entre 30 y 60 segundos para garantizar su eficacia. Posteriormente, cada pezón debe secarse con toallas de papel desechables o toallas individuales, perfectamente higienizadas. Compartir paños entre animales incrementa considerablemente el riesgo de diseminar agentes patógenos. Es importante que el desinfectante empleado sea específico para esta etapa y cumpla con las normativas vigentes.

– Sellado post ordeño: también conocido como post-dipping, se trata de una práctica que consiste en aplicar un producto desinfectante en los pezones tras retirar las pezoneras. Este paso es esencial porque el esfínter del pezón permanece abierto por un tiempo, dejando la glándula mamaria vulnerable a la entrada de microorganismos. Sus beneficios se traducen en: la prevención de la mastitis, ya que se crea una barrera protectora contra patógenos que podrían ingresar al canal del pezón; protección de la piel, manteniendo la elasticidad y salud de la zona, evitando grietas o lesiones; y, la reducción del uso de antibióticos, ya que al prevenir infecciones, disminuye la necesidad de tratamientos médicos.

Medidas complementarias para reducir la incidencia de la pododermatitis

El protocolo sanitario debe complementarse con acciones de manejo orientadas a disminuir la exposición permanente al barro. A continuación, las recomendaciones de los expertos:

– Pediluvios sanitarios: la instalación de pediluvios a la salida de la sala de ordeño contribuye al control de las bacterias presentes en las pezuñas. Dependiendo del criterio del médico veterinario, pueden utilizarse soluciones a base de sulfato de cobre, sulfato de zinc u otros productos formulados específicamente para este propósito, respetando siempre las concentraciones recomendadas y los protocolos de renovación.

– Mantenimiento de caminerías y drenajes: la limpieza frecuente de las zonas de mayor tránsito, el mejoramiento del drenaje y la incorporación de materiales como grava o piedra triturada en los accesos a la sala de ordeño, restringen la acumulación de lodo y reducen el tiempo de exposición de las vacas a ambientes contaminados.

– Mantener a las vacas de pie después del ordeño: ofrecer alimento fresco inmediatamente después del ordeño estimula a las vacas a permanecer de pie entre 30 y 60 minutos. Este tiempo favorece el cierre fisiológico del canal del pezón y permite que el sellador ejerza su efecto protector antes de que los animales vuelvan a recostarse.

La prevención protege la rentabilidad del rebaño

El pico de lluvias no tiene por qué traducirse en una disminución de la productividad ni en un aumento de los problemas sanitarios del establo. La aplicación disciplinada de protocolos de higiene durante el ordeño, el manejo adecuado de las instalaciones y el uso correcto de productos antisépticos y selladores constituyen herramientas fundamentales para reducir la incidencia de pododermatitis y mastitis ambiental.

Además de preservar el bienestar animal y mantener la calidad microbiológica de la leche, estas medidas contribuyen a disminuir la necesidad de tratamientos antibióticos, mejoran la eficiencia productiva y protegen la rentabilidad de la unidad de producción durante la temporada de mayor riesgo sanitario.