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Suplementación mineral estratégica: cómo enfrentar el “pasto pajizo” en Venezuela

El pasto pajizo constituye un reto para los productores en el país, sobre todo porque la producción depende básicamente de las condiciones climáticas, sin apoyo en la mayoría de los casos de irrigación para siembras de forrajes.

¿A qué nos referimos cuando se habla de pasto pajizo? Tiene alto contenido de fibra, es seco, muy bajo en proteína y en valor energético. Se reproduce muy fácilmente por sus semillas que se esparcen en el terreno y también, cuando se moviliza al ganado y en sus heces, también se encuentran semillas.

Uno de los asuntos que agravan la situación de la carencia de nutrientes en los pastos para la ganadería de doble propósito es la invasión de una maleza conocida como paja cabezona (Paspalum virgatum), que cuando es tierna es bien aceptada por los animales, pero luego la rechazan por lo áspero y cortante de sus hojas cuando ya ha crecido y más aún si en el lugar se encuentran pastos más palatables.

Según indica Carlos Romero, en un documento sobre el tema, publicado en la revista Fonaiap Divulga 39.

El problema, indica el experto, es que justamente en temporada de sequía, la paja cabezona se hace invasiva ya que es más resistente a la carencia de agua y aún en ese período tiene una gran capacidad de crecimiento, por lo que se requiere un control mecánico, por herbicidas y fertilización, para apoyar el desarrollo de otros forrajes más nutritivos para el ganado.

Lograr el balance nutricional

Aunque durante los meses de la estación seca se agrava la carencia de nutrientes, igualmente en temporada de lluvias, se debe mantener una suplementación, aunque en menor proporción, para lograr un rebaño sano y productivo.

Según se indica en el documento “Manejo de pasturas y producción en el llano bajo de Venezuela”, ponencia presentada en el IX Seminario de Pastos y Forrajes realizado en la Universidad Ezequiel Zamora (2005), si se realiza una adecuada siembra de pastos, se fertilizan, se realizan podas frecuentes, en el período de lluvias el ganado puede obtener prácticamente todos sus nutrientes de esta forma de alimentación. Pero son muchas las fincas que no realizan esas prácticas, por lo que igualmente se requieren suplementos.

Cuando el ganado consume pasto pajizo, obtiene menos proteína y energía como hemos señalado, pero también presenta deficiencia de minerales esenciales, siendo el fósforo el más crítico, así como sodio, zinc y selenio. En Venezuela son frecuentes algunos errores, como por ejemplo: solo dar sal blanca, suspender la suplementación en lluvias y no diferenciar entre categorías de animales.

¿Cuáles complementos sí funcionan?

Sales minerales completas, sales con fósforo, suplementos minerales-proteicos (los más efectivos en sequía) e incluso alimentos concentrados balanceados. De no acometer estas medidas, el ganado presentará pérdida de peso, baja producción de leche, problemas reproductivos como abortos, baja fertilidad y debilidad inmunológica.

Requerimientos según tipo de rebaño

No es igual emplear añadidos para terneros, que para vacas preñadas o en lactancia, ni tampoco en ganado de engorde o de leche. En el caso de los terneros, se requieren más proteínas y minerales que un animal adulto, así como aminoácidos; el momento posterior al destete es un evento crítico, en el que suelen perder peso, por lo que la vigilancia debe ser muy activa.

Las vacas en lactancia necesitan una alta provisión de minerales como calcio, fósforo y magnesio, así como concentrados energéticos que contengan maíz, melaza, afrecho, fuentes de proteína (soja), y vitaminas A, D y E. Las preñadas requieren variadas vitaminas como A, D3 y E (liposolubles) para el desarrollo fetal y el sistema inmune, junto con el selenio para prevenir la retención de placenta y mejorar la fertilidad. Se recomienda su aplicación un mes antes del parto o cada 6 meses, junto con un aporte de minerales como zinc, cobre, cobalto y yodo.

Formas de aplicación

Ante el pasto pajizo, en verano, que es la época más crítica, se aumenta la suplementación y se deben usar bloques que contengan leguminosas o mezclas con proteína, subproductos de la cosecha u otros cultivos alternos de pasto. Cuando se inician las lluvias, aunque se ajusten las dosis, se debe mantener el apoyo de minerales y proteínas.

Es esencial que los productores comprendan que aunque existan grandes cantidades de pasto pajizo y por tanto no haya falta de comida, sí hay una carencia nutricional que debe ser atendida.

Un buen programa mineral no es un gasto, es una inversión directa en carne, leche y fertilidad.